Carteles Rotos

La ciudad amanece vestida de promesas

y se acuesta desnuda de ellas.

Cada cartel grita lo mismo:

compra, cree, sé otro.

Pero la lluvia no sabe leer anuncios,

y los despega.

Entonces aparece lo que no querían que viéramos.

Debajo de la oferta,

hay otra oferta.

Debajo del rostro perfecto,

hay otro rostro roto.

Debajo del “todo está bien”,

late un “no alcanza”.

La pared no miente.

La pared acumula.

Capas de un país que se pega con engrudo barato:

políticos sonrientes,

cuerpos editados,

eventos que prometen lo que nunca llega.

Y luego el tiempo pasa la mano

y arranca.

Arranca la mentira,

arranca el exceso,

arranca la prisa de vendernos algo que no somos.

Lo que queda no es basura.

Es evidencia.

La calle no ensucia,

la calle revela.

Y uno aprende a mirar distinto:

ya no busca la imagen completa,

sino la herida.

Porque ahí, en lo roto,

en lo que ya no sirve para vender,

es donde empieza a decir la verdad.

Siguiente
Siguiente

de qué está hecha la fotografía?